Lasaña sin pasta

Calabaza, calabacín y berenjena, perfectos para elaborar una lasaña sin pasta. [Foto: diariovasco.com]

Alternativas

Disfruta de una buena lasaña sin pasta

Si no tienes pasta y te apetece una buena lasaña, hay varias verduras de tu frigorífico que te pueden servir para hacer de capas entre el relleno

diariovasco.com | 08/03/2018 |

Preparar lasaña sin pasta es una buena idea si no se tiene pasta a mano, si se nos están pasando algunas verduras y estamos hartos de comerlas como siempre, o si simplemente preferimos hacer una versión más ligera de esta sabrosa, aunque algo pesada, preparación italiana.

La berenjena o la calabaza son una buena alternativa a la pasta para hacer una lasaña

Para preparar una lasaña sin pasta, tenemos tres grandes opciones que vienen perfectas para esta receta: la berenjena, el calabacín y la calabaza. Estas tres hortalizas presentan un sabor suave que no enmascara el plato, pero sí dan un toque diferente. Además, una de las grandes ventajas de utilizarlas es que aportan jugosidad a la receta, sin contar con que la hacen más ligera.

Para hacer láminas tipo lasaña, la calabaza y el calabacín se pueden contar de dos maneras, a lo largo y a lo ancho. En el caso de cortarlas a lo ancho (en rodajas) no es necesario pelarlas. De hecho, la piel ayudará a que las verduras mantengan su estructura y la lasaña no se nos desmonte en cuanto intentemos sacarla del recipiente.

Si vas a apostar por un relleno con carne, como por ejemplo ragú (salsa boloñesa), lo mejor es utilizar berenjena, ya que el relleno pesa y la berenjena resulta algo más consistente que el calabacín. No obstante, la calabaza aquí también nos puede hacer una buena función.

Con la berenjena como base, se puede elaborar también una lasaña sin pasta vegetariana. Su consistencia nos facilitará hacer la lasaña con el relleno que queramos. En este sentido, es la mejor opción si queremos rellenarla de verduras, ya que la berenjena soportará a la perfección el agua que suelten las verduras. El toque de sabor en este caso se consigue incluyendo queso parmesano o Idiazabal, tanto en su interior como cubriendo toda la preparación.

El calabacín, por su parte, es una verdura más acuosa, por lo que es importante cortar las rodajas dejando la piel para que no se desmonte la lasaña. Para que las bases y capas que hagamos con el calabacín aguanten el relleno debe ser algo más ligero, por lo que una buena idea es rellenarlo con bonito con tomate.

Debemos recordar siempre que el calabacín soltará mucho jugo, por lo que hay que procurar no abusar del tomate, si no queremos que nos quede una lasaña sin pasta y acuosa.

Lasaña sin pasta con berenjena

Si preferimos una lasaña menos ‘verde’, la lasaña de calabaza es la opción más diferente a las otras dos. En este caso, un relleno que casa a la perfección es el preparado con carne picada o salchichas de carnicería troceadas.

En este caso, en lugar de utilizar tomate, que nos daría un plato demasiado dulce junto con la calabaza, es mejor acompañar la carne con queso fresco. Y para rematar la preparación y darle un toque más salado, queso en polvo por encima o incluso roquefort si queremos darle más personalidad.