naranja y amor

Una naranja partida por la mitad, metáfora del amor [Foto: diariovasco.com]

Origen filosófico

Platón buscó su 'media naranja'

El filósofo griego fue el primero en hacer uso de esta frase que sigue vigente hoy en día. Fue en su obra ‘El banquete’ donde se encuentra el primer ejemplo en el que el amor y la media naranja se relacionan entre sí.

diariovasco.com | 13/07/2014 |

Hacia el año 380 antes de Cristo (aunque hay quien dice que fue cerca del 350) es cuando Platón escribe esta obra en la que cuenta cómo, tras un gras festín, varios de los comensales comienzan a dedicar a Eros (dios del amor) un diálogo de agradecimiento. Pues bien, es en uno de ellos donde se da el primer ejemplo en el que se relaciona la figura de la naranja con el amor. Además, podemos situar esta obra como el inicio de lo que luego se conocería como 'amor platónico'.

Aristófanes creía que el ser humano era como una naranja y busca su otra mitad

Por ser más concretos y centrándonos exclusivamente en la expresión 'media naranja', fue el diálogo que dedicó Aristófanes a Eros el desencadenante de todo. Éste, aseguraba que la raza humana era prácticamente perfecta y que tenía forma de esfera, al igual que las propias naranjas. Cuenta que los humanos tenían dos rostros en los lados opuestos de la misma cabeza, cuatro piernas y cuatro brazos, los cuales les servían para poder desplazarse rodando. Defendía la idea de que los humanos eran redondos.  

El castigo de Zeus

Sin embargo, aquellos humanos se sintieron tan poderosos y vanidosos que quisieron enfrentarse y desafiar a los dioses reales. Así, aquellos que buscaban escalar al cielo en esta lucha fueron castigados de forma severa por el dios Zeus, que cortó a estos individuos en dos a través de un rayo.

Es desde entonces, según cuenta la narración realizada por Platón, cuando cada mitad busca a su otra mitad para fundirse junto a ella para siempre en un abrazo. Y si alguno aun y todo mantiene la ilusión de subir al cielo de los dioses, el propio Zeus amenazó con cortarles de nuevo por la mitad, intentando que el ser humano conozca sus propios límites e intente superar su arrogancia.