Huevos

La dieta macrobiótica no recomienda tomar más de un huevo cada diez días [Foto: diariovasco.com]

Dietas alternativas

Alimentación macrobiótica para los amantes del equilibrio

La dieta mediterránea ha demostrado ser una fuente de beneficios para nuestra salud y por ese motivo se encuentra en la cúspide de la alimentación saludable

diariovasco.com | 14/10/2014 |

Hay otras alternativas que procuran bienestar y calidad de vida a quienes deciden probarlas, como es el caso de la comida macrobiótica, cuyas bondades comienzan a extenderse. Este tipo de alimentación tiene un alto componente filosófico. Fundada en 1957 por el japonés Georges Ohsawa, se basa en la medicina china y el budismo zen. Según estas teorías, la salud es sinónima del equilibrio entre los principios yin, que simboliza lo frío y lo oscuro, y el yang, que representa lo caliente y lo luminoso.

El déficit de proteínas y vitaminas es el principal problema que se atribuye a este tipo de dieta

Una perfecta combinación de ambos principios garantiza una buena salud, y en gran parte se consigue a través de la alimentación, además de la serenidad espiritual. La dieta propuesta exige que el 50% de lo que se ingiere cada día sean cereales integrales como el arroz, la cebada, la avena, el cuscús o el maíz.

Otro 25% debería corresponder a hortalizas y vegetales, mientras que a las legumbres les otorga una presencia diaria del 15%. Junto con estos alimentos, la dieta macrobiótica propone tomar una o dos tazas de sopa al día con la base oriental de miso o salsa de soja, y tomar fruta siempre y cuando se goce de buena salud.

Con respecto a los animales, y empezando por los indirectos huevos, deben consumirse si están fertilizados y no más de uno cada diez días. El pescado blanco, en cambio, puede tomarse dos veces por semana, mientras que las carnes han de ser de pollo y pavo, y de manera excepcional.

Bebidas

En lo que concierne a las bebidas, se tomarán después de las comidas, nunca durante ellas, y si es agua preferiblemente tibia. Como en otras dietas, las carnes rojas, las grasa animales y los azúcares son considerados peligrosos. Otros alimentos que forman parte de este grupo y que pueden originar dudas sobre su perjuicio son los productos lácteos, los tomates, las berenjenas, las patatas, los zumos de frutas y los alimentos cultivados con abonos químicos o los que incorporan conservantes.

El déficit de proteínas y vitaminas es el principal problema que se atribuye a este tipo de dieta, por lo que los amantes de culturas lejanas que opten por esta dieta se les recomienda que de vez en cuando se la salten para incorporar alimentos nutritivos que protejan nuestro organismo.