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Torrijas de Martín Berasategui
Torrijas de pan brioche de Martín Berasategui
RECETAS

Torrijas de pan brioche de Martín Berasategui

«Un postre que resucita el espíritu, fondante, cremoso y al alcance de todos»

Sábado, 23 de mayo 2020

Ingredientes:

  • Medio litro de leche

  • Un cuarto de litro de nata líquida 110 g de azúcar

  • Una astilla de canela

  • Un trozo de piel de limón o naranja

  • 8 bollos suizos o de leche 1 pizca de harina

  • 2 huevos batidos

  • Aceite de oliva o girasol para freír

  • Azúcar moreno Canela molida

Elaboración:

  1. 1

    De las torrijas: En un cazo al fuego colocamos la leche, la nata y el azúcar. Además deslizamos la piel de cítrico y la astilla de canela, arrimando a fuego suave, hasta que surjan los primeros hervores, momento en el que retiraremos la leche y la nata del fuego. Lo dejamos enfriar.

  2. 2

    Mientras tanto, preparamos los bollos para el remojo. Con ayuda de un cuchillo afilado, los cortamos a lo largo en dos, de forma que cuando estén en el baño de leche, absorban mucho mejor la preparación y se inflen adecuadamente. Colocamos los bollos en una fuente amplia con el suficiente espacio. A través de un colador vertemos la leche y la nata sobre los suizos y dejamos que se empapen por lo menos durante 10 minutos, dándoles vuelta cuidadosamente. Ojo porque se vuelven muy quebradizos.

Acabado y presentación:

  1. 1

    Una vez empapadas, con cuidado de no romperlas, manejándolas con atención, las pasamos ligeramente por harina y por el huevo batido. En una sartén con abundante aceite caliente, las freímos despacio, de forma que queden bien tostadas y con el corazón cremoso y caliente. Las escurrimos y las depositamos unos segundos sobre una hoja de papel absorbente.

  2. 2

    Para comerlas las espolvoreamos con azúcar moreno y si nos gustan más aromatizadas, con un poco de canela molida. Es mejor disfrutarlas calientes o mejor aún, tibias.

Mi madre solía hervir, una vez hechas las torrijas, la leche que sobraba de remojarlas y sumergía en ella las torrijas ya rebozadas, sirviéndolas así mucho más jugosas, casi para comerlas con cuchara. Además podemos aromatizar la leche con vainilla natural, abierta en dos y rascados sus granos o incluso con una pizca de clavo o unos pistilos de azafrán. Tengo que confesar que mi debilidad es acompañar las torrijas con una crema inglesa y rematar la sobremesa con un buen whisky de malta. ¡El dulce me pierde!

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