Temporada calçots

La temporada de calçots nos trae esta rica preparación [Foto: diariovasco.com]

Gastronomía catalana

Comienza la temporada de calçots

Originarios de Valls (Tarragona), los calçots son conocidos como uno de los platos típicos de la gastronomía catalana pero, ¿qué sabemos realmente de este producto ahora que comienza su temporada?

diariovasco.com | 17/01/2019 |

La temporada de calçots ya está aquí. Es una época muy esperada por muchos, ya que estamos hablando de uno de los platos de referencia de la gastronomía catalana. Este producto es originario de Valls (Tarragona) y, además, está protegido por una denominación de origen.

El secreto de un buen calçot está en el cocinado y la salsa que le acompaña

Esta localidad tarraconense celebra el 27 de enero la popular Fiesta de la Calçotada. Se trata de una tradicional jornada festiva que convierte las calles y plazas de este municipio en la sede de un amplio programa de actos promocionales alrededor del calçot: demostraciones de cocinado, concurso de cultivadores y de elaboración de la salsa de la calçotada, degustaciones varias…

La existencia de este producto es bien conocida pero, ¿qué es realmente el calçot? Calçot es una palabra del catalán con la que se denomina a una variedad del cultivo de la Allium cepa, comúnmente conocida como cebolla.

Se trata, por lo tanto, de una hortaliza que debe su nombre a la forma específica de cultivo, que se realiza mediante la técnica de ‘calzar’, –calçar- en catalán, y que consiste en amontonar tierra en la base de los brotes para que el producto se ‘estire’ en busca de luz y conseguir así que crezca alargado, blanco y tierno.

Por ello, el calçot cuenta con propiedades nutritivas similares a las de la cebolla, con un alto contenido en vitaminas y minerales, además de su efecto diurético, tonificante, digestivo y afrodisiaco. 

Elaboración y consumo

El consumo de los calçots se intensifica a finales de invierno, ya que se trata de un producto con un largo proceso de cultivo que finaliza con una recolecta realizada entre enero y abril.

La elaboración del calçot es medianamente sencilla ya que se come asado. La recomendación es cocinarlo sobre una llama viva, sin esperar a que se haga brasa y retirarlos de la misma cuando la capa exterior esté negra, entreabierta y sobresalga una especia de espuma.

Después, se suelen envolver los calçots en grupos de una veintena entre papel de periódico, donde se dejan en reposo durante media hora para que acaben de cocerse en su propio calor.

Para comerlo solo es necesario pelar las capas exteriores y untar el calçot en la típica salsa salvitxada que se elabora con tomates, ñoras –una variedad de pimiento achatado-, almendras, ajos y aceite.

Después de eso solo queda habernos colocado un babero y tener la cabeza bien arriba y abrir la boca. ¡A disfrutar!