El cocinero Ãñigo Bozal dirige al joven equipo que da vida a la cocina del restaurante La Fábrica, inaugurado en 2005 en el corazón del casco viejo donostiarra. En una agradable y cálida atmósfera, con un comedor para 50 comensales, se puede disfrutar de una excelente cocina elaborada según recetas tradicionales, pero con unos toques de actualidad aportados por la creatividad de Bozal.
En La Fábrica no se ofrece una carta al uso, sino menús del dÃa y de degustación entre semana y, el fin de semana, una carta a precio cerrado en la que se puede escoger entre más platos. El menú del dÃa, de un precio medio de 23 euros, incluye entrantes tan apetecibles como un timbal de langostinos, salmón ahumado y aguacate con vinagreta de hierbas frescas; ensalada templada de queso cabra con vinagreta de frutos secos; salteado de verduras y setas de temporada con jamón o arroz cremoso de setas y hongos con crema de foie.
Para los gustos más variados
Los primeros platos se han pensado para satisfacer los gustos más exigentes y variados. Se puede elegir, por ejemplo, entre bacalao atemperado con crema de patata ahumada y piperrada; lomo de lubina asado con patatas confitadas y vinagreta de guindilla dulce o txipirones rellenos en su tinta, si lo que se quiere es pescado, o taco de buey asado con puré ligero de patata y salsa de su jugo; carrilleras de Ibérico confitadas con verduras salteadas o magret de pato asado con purés variados y salsa de Pedro Ximénez si lo que el cuerpo pide es carne.
La cocina es tradicional, pero con aportaciones vanguardistas del chef
Tampoco son nada desdeñables los postres, donde el comensal se puede deleitar con el chocolate de la tarta Sacher, la delicadeza de una tarta fina de manzana con crema de limón y caramelo de sidra o una sencilla infusión de frutos rojos con helado de yogurt.
Los productos de temporada tienen un espacio propio en la cocina. En otoño, por ejemplo, se incluyen platos de caza (ciervo y paloma), asà como setas, hongos y verduras de invierno, como alcachofas y cardo.Â
Un plato que nadie debe dejar de probar es el arroz con setas y hongos y los raviolis rellenos de setas o marisco, y como plato principal, un taco de chuleta que sirven limpio, sin grasa ni nervio.




