Ha pasado mucho tiempo desde que una casa de comidas de barrio ha llegado a convertirse en uno de los restaurantes mejor valorados de Gipuzkoa. Incluso en sus momentos más humildes Alameda destacaba por la calidad de sus platos más sencillos y más clásicos. Mientras tanto, se preparaba en la mejores cocinas el joven cocinero Gorka Txapartegi de la familia propietaria, hasta que entró a llevar la cocina de la casa.
Los tres hermanos Txapartegi dirigen el restaurante
Lo mejor que ha hecho Gorka, junto a su hermano Kepa también en los fogones, es transformar la cocina del Alameda de una manera lenta, sin revoluciones, pero con firmeza, lo que ha permitido que haya desarrollado un estilo propio, una personalidad que hace que el Alameda se reconozca en sus platos.
“No se puede avanzar sin una parte de nuestro pasado.”
La esencia de todo es su pueblo de Hondarribia y los productos que se encuentran a su alrededor, el principio básico que siempre ha guiado a la cocina del Alameda y que heredaron los hermanos Txapartegi de su tía y su madre. La frase que se atribuye Gorka es: “No se puede avanzar sin una parte de nuestro pasado.” Por eso destacan los platos dedicados a la tierra, las verduras, los productos de caserío y, por encima de todo, los pescados que se tratan con auténtica devoción y respeto, desde los comienzos en el Alameda se ha entendido que los frutos del mar debían ser su seña de identidad y así ha sido.
A lo largo de los años el comedor ha sufrido varias transformaciones, con la última han conseguido un ambiente muy elegante y moderno, con mesas separadas que mejoran el ambiente. La sala es ahora responsabilidad de Mikel Txapartegi. La atención es muy familiar pero al mismo tiempo elegante como corresponde a su categoría. La carta de vinos es amplia con representaciones de todas las DO. Al estar cerca de la frontera su selección de champagnes está a la altura.




