Restaurante La Botica

Y Matapozuelos tiene 1000 habitantes

Un homenaje a todos los cocineros hechos a sí mismos

| diariovasco.com | 07/01/2014 |

Escabeche de codorniz y encurtidos

Escabeche de codorniz y encurtidos de la huerta en La Botica [Foto: I. Galatas]


La Botica
Tel&ecute;fono983 83 29 42
E-maillaboticareservas@gmail.com

Horario: De lunes a jueves: 13 a 16; Viernes, sábado y domingo: 13 a 16 y de 21 a 23,30
Descanso semanal: No hace

Plaza Mayor, 2
Matapozuelos,
Valladolid 47230


Hablamos mucho de las estrellas recientes y cercanas y menos de los que se lo han merecido un poco más lejos. Hace un año escribí sobre este restaurante en un pequeño pueblo de Valladolid al que merecía la pena el viaje. Lo repongo como un homenaje a esos cocineros que no se han movido de sus pueblos y que son capaces de hacer una cocina que merece una estrella Michelín:

Es un pueblo de Valladolid que dicen que tiene hasta 3 restaurantes de altura, tuve la suerte de que me llevaran a uno de ellos y me encanta descubrir cocineros de semejante talla, capaces de hacer una cocina personal, muy local en un lugar así, tan apartado. Una cocina limpia y clara sin tonterías, sin millesimés y sin “stages” porque Miguel Angel de la Cruz es un cocinero joven hecho a sí mismo sin moverse de la casa familiar, sin haber tenido que pasar años en otras cocinas para aprender o para que le viniera la inspiración. Ha hecho lo que sabe hacer y con los productos que tiene al lado y ha descubierto mucho.

El local se llama La Botica, en la puerta dice asador y el interior es muy castellano de la tierra así que no te esperas nada especial, te dicen que hace cocina con producto local y de la zona castellana en la que está y te enteras que el pueblo vive de la piña piñonera, es decir, de los piñones (que venden en todo el mundo) así que esperas que todos los platos sepan a piñón porque no te fías, pero te sorprenden con este menú degustación:

El aperitivo es sencillo pero es una declaración de intenciones:

Pan de piñón y membrillo, croquetas de lechazo y apio rizado. Todo muy local y de mucho sabor con texturas diferentes.

A partir de ahí todo un festival de cocina sólida, con sabores claros y presentaciones elegantes

 -Escabeche de codorniz y encurtidos de la huerta con una sorpresa. Los sabores de vinagre están muy bien presentados y hay una piña verde que se exprime como un limón y ese zumo ligeramente ácido pero con su sabor característico completa el plato brillante.

- Tomate confitado con una sardina, sencillez que en época de tomate toma todo su sentido.

- Fantásticos lomitos de trucha, hinojo, flor de saucoen helado y salsa de ajoblanco.

Un plato que representa esta cocina como ninguno, pulpo a la brasa (no hay que olvidar que es un asador) con pesto de piñones, uno de los mejores acompañamientos que he probado últimamente. Todo armónico y sencillo.

Unos sencillos garbanzos de Hornillos pero de una textura tan cremosa que a ojos cerrados no sabrías que estás comiendo garbanzos.

Capuchinillo de morcilla, una forma original de presentar la morcilla local.

Y el canelón, el plato de carne.

Un ligero helado de queso con piñones

Y el remate del que deberían aprender muchos jóvenes que dicen hacer cocina de la tierra: Piñones y pinares, romero y cosas diversas que hace que termines la comida recreando un paisaje, con todos sus aromas y su frescura. Lo mejor es que todas las presentaciones de piñones, cuando los hay, son diferentes, te saben distinto, no te cansa en ningún momento.

Un servicio como tiene que ser en todo ese estilo de locales tradicionales y el vino de Alicia y Vidal Soblechero completaron una comida que jamás pensarías que podrías tener en un pueblo de poco más de 1000 habitantes. Estos descubrimientos son los que merecen la pena el camino.




sukaldaTU por Ainara López