Branka

Parrilla de leña, vistas a La Concha y producto de primera calidad

El Branka es una proa de barco que zarpó en diciembre de 2003 y que, poco a poco, se ha convertido en una de las referencias de la ciudad. Sí, Cristina Izaguirre capitanea desde la sala este hermoso restaurante.

diariovasco.com | 30/01/2014 |

Restaurante Branka

El restaurante Branka goza de magíficas vistas al mar [Foto: diariovasco.com]

El Branka es una proa de barco que zarpó en diciembre de 2003 y que, poco a poco, se ha convertido en una de las referencias de la ciudad. Sí, Cristina Izaguirre capitanea desde la sala este hermoso restaurante.

En el Branka son artistas de la verdura y los pescados a la parrilla. La cocina vasca reinventada es una constante que se plasma en cada elaboración: unos guisantes lágrima, pasados por el humo de la parrilla, que quedan crudos y calientes, lo que realza su primoroso sabor herbáceo. O los mismos, siempre diminutos, mezclados con habitas, patata, espárragos blancos y jamón, con el hilo conductor de una yema de huevo, técnicamente perfecta, que explota y se entremezcla con los citados ingredientes.

En el Branka son artistas de la verdura y los pescados a la parrilla

Lo mismo sucede con el magistral revuelto de perretxikos o sisas -¡Qué calidad! ¡Qué cantidad! ¡Qué frescor! Y ¡Qué sabor!-; y si las setas no pueden ser mejores, la cremosidad del huevo, calentado y montado a baja temperatura, supera todas las referencias conocidas y por conocer. Sublimes, las kokotxas al brasa, que se presentan lubricadas con aceite de oliva. Más de lo mismo: los chipirones a la plancha o a la parrilla, sencillamente descomunales. Por no hablar de los pescados, por ejemplo el lenguado, que recibe un trato inmejorable en la parrilla, crocante y al punto rosa y que colma de placer, de excelencia, con el simple e insuperable acompañamiento de unas patatas. En parecido tono el rodaballo y el besugo.

Enclavado junto a la playa de Ondarreta, con unas maravillosas vistas sobre el Cantábrico y la Bahía de la Concha, el Branka se erige igualmente próximo de la célebre escultura de Chillida, “El Peine del Viento”. Precisamente para aprovechar al máximo esta inigualable panorámica, el espacio privilegiado que ha sido destinado para el comedor se ubica en la primera planta. Se consigue de este modo un ámbito diáfano, que goza de una iluminación muy especial, abierta siempre al enigmático azul del mar. Cuenta con una terraza superior al aire libre de uso exclusivo para los comensales donde se puede tomar el aperitivo o las copas posteriores.




sukaldaTU por Ainara López