En la Bahía de la Concha

Restaurante Branka, tradición, calidad y modernidad en cada plato

El Restaurante Branka ofrece una cocina de primera calidad en un entorno incomparable, junto al Peine del Viento y sobre la Bahía de La Concha. La parrilla es la protagonista de muchos de sus platos.

diariovasco.com | 24/10/2012 |


Branka
Telefono943 317 096
E-mailbranka@branka-tenis.com

Horario: De lunes a sábado, de 13.30 a 16.00 h. y de 20.30 a 23.00 h.. El bar abre los 365 días del año, de 9.00 a 24.00 h. (hasta las 2.30 h. los viernes y sábados)
Descanso semanal: Domingos. 15 días de vacaciones en Navidad

Cocinero: Pablo Loureiro
Jefe de sala: Cristina Izaguirre
Sumiller: Cristina Izaguirre

Paseo Eduardo Chillida, 13
Donostia - San Sebastián,
Gipuzkoa 20008


Pocos lugares del mundo tienen la posibilidad de destacar y ser recordados por dos motivos tan sugerentes y excepcionales como su ubicación y su excelente cocina. Éste es el caso del Restaurante Branka, que abre sus puertas junto al Peine del Viento, en un enclave extraordinario, sobre la Bahía de la Concha, en un local de diseño moderno, amplio y acogedor. Los diseñadores del restaurante supieron aprovechar lo que el entorno les ofrecía y, gracias a sus amplios ventanales, el comensal tiene la sensación de incorporar el mar al deleite que ya de por sí le ofrece la comida que tiene en el plato.

Sus amplios ventanales se abren sobre la espectacular Bahía de La Concha

En cuanto a la cocina, el Restaurante Branka ofrece lo que se ha denominado cocina vasca tradicional actualizada, centrándose en los platos que han hecho famosa a la gastronomía de la zona, siempre con productos de primera calidad cocinados en su punto por el equipo de cocineros capitaneado por Pablo Loureiro.

La parrilla es la protagonista de muchos de sus platos. Por ella pasan las kokotxas de merluza, el mero, el rodaballo o los guisantitos lágrima de la costa, una verdadera delicia para el paladar. Eso sí, la carta se adapta a lo que hay en el mercado, siempre fresco, para garantizar la calidad y el sabor de cada plato. Pablo Loureiro comenta que, en otoño, no se puede dejar de probar las txapelas de hongos con huevos de caserío, un plato de pollo Eusko Label, o una deliciosas alcachofas a la parrilla con salsa de jamón, sin olvidar que, al enfriarse las aguas del mar, el lenguado y el rodaballo están mejor que nunca.

La carta, un regalo para los sentidos

En el restaurante Branka, la sola lectura de la carta es un regalo para los sentidos. Entrantes como anchoas y ventresca de bonito artesanas acompañadas de morrones asados o verduras de temporada salteadas, con crema de patata montada y lascas de jamón sirven para abrir boca antes de abordar el marisco (langostinos de Trasmallo cocidos, o de Sanlúcar a la plancha y bogavante del Cantábrico a la plancha), el pescado a la parrilla (rodaballo del Cantábrico, besugo de Tarifa, lenguado de lancha y lubina de anzuelo) o más elaborado (kokotxas de merluza al pil-pil o rape a la americana con bogavante), y la carne (chuletillas de cordero con brotes de lechugas y chips de patata, solomillo con puré de patata, piquillos confitados y aceite de piñones y pichón de Araiz con puré de brocoli-baicon), siempre jugosa y tierna. Los postres merecen una mención aparte: torrija caramelizada a la antigua con helado de leche de almendra; copa de zumo de naranja y pomelo rojo, helado de vainilla y mármol de chocolate; pastel fluido de Idiazabal; tatín de manzana reineta con helado de galleta María…