Es casi medio siglo de experiencia la acumulada por este precioso restaurante y eso es algo que se nota. Porque cuando alguien hace algo con cariño y esmero, el esfuerzo queda reflejado tanto en sus platos, como en el edificio y la decoración del restaurante, creando el ambiente necesario para disfrutar con los cinco sentidos de su elaborada gastronomía.
Situado en un antiguo caserío que ha sido completamente reformado, el restaurante Arroka Berri se encuentra en la localidad de Hondarribia, camino del faro de Higer y hace cuarenta años que abrió sus puertas, siendo la segunda generación de cocineros la que actualmente regenta este restaurante con un hermoso entorno rural.
Arroka Berri cuenta con dos comedores con capacidad para 100 y 40 comensales, respectivamente. En los mismos se trabaja tanto a la carta, como en pequeñas celebraciones. Además y para comodidad de los clientes, Arroka Berri cuenta con parking propio y con un jardín, ideal para disfrutar de la sobremesa los días de buen tiempo o para que los niños jueguen a sus anchas.
Formación continua en los fogones
El trato es impecable, todo el personal es muy atento y amable, intentando esmerarse en hacer sentir bien al cliente. Su equipo de cocina trabaja día a día para no dejar a nadie indiferente, haciendo posible lo imposible. Motivado y formado continuamente, atiende los requisitos, quejas y sugerencias de los clientes, lo que hace posible una elaboración vanguardista tal y como el mercado actual exige. Para gestionar estos factores el restaurante ha implantado un sistema de gestión de calidad turística (Q para restaurantes) en cuya definición y mantenimiento involucra a todo su personal.
El sistema de calidad turística permite la mejora diaria de su equipo
En cuanto a su cocina, Arroka Berri está especializado en pescados y mariscos a la parrilla. Además, también tienen gran éxito, en temporada de caza, los asados. No obstante, tampoco hay que olvidar el plato de rodaballo, besugo o las kokotxas, en pescados, así como el bogavante, las cigalas o las langostas y las almejas, en maricos. Dentro de su variada carta podemos destacar: foie fresco, ensalada de cigalas, marisco vivo, rodaballo salvaje a la parrilla, chuletón viejo, parrilladas, postres caseros... Además de una amplia selección de vinos y cigarros puros.
Sus postres se elaboran en casa, combinando los más tradicionales con sabores más innovadores.




