Trucos cuajada perfecta

Existen varios trucos para que una cuajada hecha en casa quede perfecta. [Foto: diariovasco.com]

Cocina

Trucos para una cuajada de estrella Michelin

Preparar un buena cuajada tiene truco, ya que con tan sólo tres ingredientes, la técnica y el mimo son la clave del éxito

diariovasco.com | 15/03/2018 |

Un buen truco para que tu cuajada sea irresistible nunca viene mal. Más conocida en Euskadi como ‘mamia’ o ‘gatzatua’, ocupa un lugar irremplazable en las cartas de postres vascos. Y es que una buena cuajada casera siempre es un acierto.

Un buen truco para una cuajada perfecta es echarle una piedra candente para darle un toque ahumado

Quizás, antes de conocer los trucos para que queda perfecta, convenga saber cómo se hace. Aquellos que se vayan a estrenar en el mundo de la cuajada pueden estar tranquilos, ya que si se hace con cuidado, no tiene ningún misterio.

Para preparar una cuajada lo primero es hervir la leche de oveja. En este paso se debe tener cuidado de que la leche no se pegue al fondo del cazo, ya que es algo que sucede con facilidad. Para evitar en la medida de lo posible que esto ocurra y para darle un toque de sabor, se suele añadir una pizca de azúcar; aunque eso no quita que haya que remover la leche para evitar que se adhiera al fondo de la olla.

Otro buen consejo para aplicar en el momento de cocer la leche es añadir una pizca de sal. Este secreto es muy utilizado por los grandes cocineros a la hora de realzar los sabores de los postres. Es más, te sorprendería saber la de preparaciones dulces que llevan sal, como es el caso de bombones, helados o tartas.

Otro truco utilizado también en el momento de hervir la leche es el de echar en el cazo una piedra o hierro candente, para dotar a la cuajada de ese característico toque ahumado. En todo caso, este truco es muy personal, ya que el aroma ahumado no es del gusto de todos.

El gran truco de la cuajada, la paciencia

Si algo marca la diferencia entre una cuajada perfecta y una leche semicuajada es el tiempo. El gran truco para conseguir un acabado perfecto es darle a la leche tiempo para que se atempere y más tarde, horas para que cuaje.

Es decir, cuando la leche ya está hervida es importante retirar el cazo de fuego y dejarla reposar hasta que se temple. Cuando se pueda meter el dedo sin quemarse, será el momento de verterla en los tarros individuales.

En este caso, lo primero es añadir tres gotas de cuajo en cada recipiente y ya después rellenarlos con la leche. Si el cuajo se echa cuando la leche está aún caliente, no conseguiremos el efecto deseado, ya que estaremos matando el cuajo con el calor de la leche.

Y una vez listas las raciones individuales, basta con dejarlas reposar al aire o en el frigorífico hasta que hayan cogido la textura deseada. Aquí es importante no mover los recipientes ni su contenido.