El origen del tiramisú en un burdel

El origen del tiramisú, en un burdel [Foto: diariovasco.com]

Su origen

Tiramisú, el postre que nació en los burdeles italianos

Es el postre más internacional del país alpino. Nacido en los años 50, admite multitud de variantes, pero siempre está hecho a base de capas

diariovasco.com | 24/05/2016 |

El tiramisú es un postre que tiene su origen en los burdeles italianos de la región del Véneto. Nació en los años 50 y su receta era diferente a las que más extendidas están hoy en día, ya que pretendía tener un efecto revitalizante, ser una especie de tentempié.

En los burdeles del Véneto nació el tiramisú; lo hizo con un objetivo revitalizante

Y es que en esa época, aquellos burdeles de la zona Este del Norte de Italia disponían normalmente de un cocinero, que preparaban un dulce que se solía repartir entre los clientes. Normalmente la maîtresse, responsable del reparto de ese dulce, les decía que era un alimente que “te tira su”, que tendría una traducción similar a la expresión ‘tentempié’.

La cantidad de glúcidos que proporciona ejercía un efecto fortalecedor en el cliente y, ya que ése era precisamente el objetivo, no llevaba queso mascarpone, nata ni grasas saturadas, alimentos que normalmente resultan pesados al estómago y crean cansancio y somnolencia.

La receta evoluciona

El tiramisú tiene una única condición y es que sea un postre dulce montado en capas. A partir de ahí, existen tantas versiones como la imaginación del cocinero pueda crear, aunque es cierto que normalmente llevan un elemento sólido untado en café, sobre el que se superpone una crema y, como última capa, se espolvorea cacao en polvo.

Así las cosas, la primera capa, la inferior, suelen ser normalmente bizcochos o galletas, siempre humedecidos en café. Es cierto también que ese café se suele mezclar con algún licor para aromatizarlo. El Amaretto es un recurso muy habitual para ello.

La crema más común lleva huevos, azúcar y algún queso cremoso, que suele ser el mascarpone, ya que, además de dulce, es muy consistente. De todas formas, cualquier queso fresco que no tenga un sabor excesivo y que pueda ser batido para convertirse en crema es indicado para el tiramisú.

A partir de ahí, se puede elegir entre alternar capas de bizcocho o galletas y la crema preparada o hacer simplemente una de cada y coronar el tiramisú con el cacao en polvo. De cualquier forma, siempre hay que dejar reposar en el frigorífico la tarta antes de ser tomada.