¿Estas semillas son superalimentos?

Un bol con semillas. ¿Serán 'superalimentos'? [Foto: diariovasco.com]

Mito o realidad

Superalimentos: ¿funcionan de verdad?

Con la creciente preocupación por lo que comemos y por nuestra salud, cada día son más los alimentos o 'superalimentos' que surgen prometiendo resultados casi milagrosos, como combatir enfermedades o adelgazar sin esfuerzo.

diariovasco.com | 15/07/2016 |

El término ‘superalimento’ es utilizado para referirse a un alimento con grandes propiedades curativas, antioxidantes, adelgazantes o incluso anticancerígenas debido a su composición y las sustancias y nutrientes que alberga. Pero hay que tener cuidado a la hora de depositar fe ciega en un alimento, sobre todo cuando es tildado de ‘superalimento’.

Las modas juegan un papel importante en este aspecto, ya que cada vez que aparece un alimento exótico en el panorama gastronómico occidental, se tiende a analizar su composición buscando posibles beneficios para utilizarlo como medio de promoción y aumentar su consumo.

Éste es el caso por ejemplo de ciertos alimentos que están de moda actualmente como las bayas de goji, la quinoa, las semillas de chía o el kéfir. Esto no quiere decir que estos alimentos no presenten beneficiosas, simplemente que hay que tener en cuenta otros factores para comprobar si realmente llegan a ‘hacer efecto’.

Los beneficios de un alimento no dependen solo de sus componentes

Probablemente estos alimentos cuenten con propiedades beneficiosas, pero al igual que con el resto de alimentos se debe tener cuidado a la hora de creerse todo lo que se dice sobre ellos. Es importante también saber de qué se habla cuando se citan las propiedades de un alimento.

Conocer las propiedades es importante

Un ejemplo es el caso de las vitaminas. Muchas veces se duda de si un producto al estar tratado o envasado mantiene sus propiedades. Para saberlo hay que tener en cuenta el tipo de propiedad de la que se trata.

En líneas generales se pueden entender dos tipos de vitaminas: las hidrosolubles y las liposolubles. Las primeras son las del tipo B y C, se encuentran en el agua de los alimentos. Muchos ‘superalimentos’ son vendidos deshidratados, por lo que pierden sus propiedades antes de llegar al consumidor.

Y las segundas son las vitaminas A,D,E y K, que se encuentran en la grasas de los alimentos. Estas vitaminas perduran mientras el alimento mantenga su grasa natural, aunque si se suplementa la dieta pueden llevar a sufrir hipervitaminosis, dando lugar precisamente a un efecto negativo.

Es decir, en algunos casos las propiedades existen, pero se pierden en el proceso. Y en otros, dependiendo del uso que se haga de ellos y con qué se combine, pueden hacer el efecto deseado o incluso resultar contraproducentes.

Lo que tendremos que tener muy en cuenta a la hora de creernos los beneficios de un alimento, es su estudio. Muchos de los estudios y trabajos de análisis no se realizan sobre seres humanos, se utilizan animales de laboratorio, o se analizan las características del alimento de forma aislada. Por lo que no se tienen datos reales de la influencia de ese alimento en un contexto real de la persona, con sus hábitos de vida y con la ingesta de otros alimentos con los que interactúan las sustancias. Para conocer los efectos reales, debemos confiar en los datos obtenidos del estudio en una persona que lleva una rutina y además consume el producto en cuestión.