Nuevo Cerro Añón Crianza

La forma hexagonal de las cúpulas de Bodegas Olarra, claves para el vino. [Foto: diariovasco.com]

Bodegas Olarra

Nuevo Cerro Añón Crianza: arquitectura del vino en Rioja

Con el lanzamiento al mercado de este vino la bodega profundiza en el concepto de ensamblaje en Rioja 

diariovasco.com | 06/04/2018 |

La marca Cerro Añón nace en 1973 y desde su creación se ha caracterizado por el respeto a la manera de elaborar en Rioja, aportando una personalidad propia. Ha pasado casi medio siglo desde entonces y este nuevo Cerro Añón Crianza simboliza la ilusión por alcanzar la excelencia en un vino.

Bodegas Olarra ha volcado todo su empeño y  saber hacer en reinterpretar su marca más antigua: Cerro Añón. Es tradición, actitud y frescura, la suma hace el carácter. La selección de los viñedos y uvas de procedencia de diferentes zonas de Rioja, las diversas variedades y distintos procesos han aportado sus bondades para avanzar en el concepto de ‘Arquitectura del Vino’.

Concepto de ensamblaje

El nuevo Cerro Añón surge de la unión de diferentes vinos elaborados por separado con uvas de diversas zonas de Rioja. Podría decirse que representa el ensamblaje perfecto. Los Tempranillos de la Rioja Alta aportan finura, los alaveses frescor y los de la zona media extracto. Los suelos más calizos hacen óptima la aptitud para la crianza, y los arcillosos aportan algunos aromas florales muy agradables. Graciano y Mazuelo consiguen la complejidad aromática deseada y dan viveza a la tonalidad de los vinos.

Podría decirse que representa el ensamblaje perfecto, un equilibrio ideal entre suelos, variedades, maderas...

El resultado final es mucho mayor que la mera suma de sus componentes. Con una renovada imagen  pero con la misma esencia, Cerro Añón Crianza representa la ‘coherencia riojana’.

«En el mundo del vino, y concretamente en el ensamblaje, 1+1 no suelen ser 2, sino más», explica Javier Martínez de Salinas, enólogo de la bodega. «Hemos seleccionado diferentes zonas, suelos, variedades, maderas... Nuestro objetivo es dar con el vino ideal. Para ello, buscas constantemente el equilibrio en todos los aspectos del vino», añade. 

"Es un vino basado más en la cata que en los criterios técnicos. El ensamblaje supone una apuesta"

Así, en una época en la que están de moda los vinos de una única zona e incluso un solo suelo, éste «es un vino basado más en la cata que en los criterios técnicos. El ensamblaje supone una apuesta y puede dar sorpresas como ésta», afirma el enólogo. 

El resultado es un vino «con estructura de Reserva», señala el enólogo. Su añada, 2015, fue declarada como «muy buena», lo que siempre es un gran punto de partida. El vino estuvo entre cuatro y seis meses en botella antes de salir al mercado y lo cierto es que en la actualidad poco tiene que ver con cómo era por  aquel entonces. 

Martínez de Salinas describe este Nuevo Cerro Añón Crianza como un vino «muy aterciopelado de principio a final, pero sigue durando en boca». Este Cerro Añón es uno de esos vinos que «mejoran en botella. Al principio van despacio, pero tienen una vida muy larga». 

Sus aromas también han evolucionado a lo largo de este tiempo: «Antes los aromas eran frutales y a madera, pero ahora se han acomplejado, han aparecido aromas nuevos a los que les cuesta tiempo manifestarse, como a sotobosque, especias que no tienen relación con la madera...». 

Bodegas Olarra es una firma muy presente en nuestro territorio y este vino maridará a la perfección con muchos de los platos más representativos de nuestra gastronomía. Según Martínez de Salinas, «cuadra con casi cualquier segundo plato de parrilla u horno, sean carnes, como la txuleta; o pescados, como un besugo. Va muy bien también con el queso». 

Un espíritu innovador

Bodegas Olarra,  fundada en 1973, siempre se ha distinguido por ser  pionera en situar la arquitectura al servicio del vino. El proyecto es un hito en la forma de entender la arquitectura en el sector vinícola. Es el inicio de la concepción del espacio  como elemento diferenciador, situando a Bodegas Olarra a la vanguardia desde su creación con un valiente proyecto. 

La clave, sus 111 cúpulas hexagonales. Gracias a ese diseño, se evitan cambios bruscos de temperatura, logrando un aislamiento natural, que ayuda a conseguir una temperatura más homogénea durante todo el año. Bodegas Olarra  ha obtenido el reconocimiento en la categoría de premios de arquitectura Best Of Wine Tourism.