Mejillones rellenos

Un plato de mejillones rellenos listos para comer [Foto: diariovasco.com]

Aperitivos

El mejillón relleno de doble capa

He aquí algún buen consejo para sorprender con este aperitivo tan rico y apetitoso

diariovasco.com | 21/03/2012 |

Si la croqueta es la reina de los fritos, el rey es el mejillón relleno, un auténtico goce para quienes disfrutan con el sabor marino del marisco de los pobres, una fama  que le sobreviene al mejillón, así hay que entenderlo, por su precio, asequible a cualquier bolsillo.

Saben quienes acostumbran a cocinar mejillones rellenos que lo primero es comprar un mejillón de calidad, con un buen tamaño de la cáscara, un aspecto fundamental a la hora de proceder a rellenarlos.

Pero sin duda, como en el anuncio de una conocida marca de pizzas, el secreto está en la masa. He ahí el quid de la cuestión, donde hay que poner todo el mimo del mundo. Así lo creen Juan y Jon Albeniz, padre e hijo, dueños del Bar Antzara.

En este establecimiento de la calle Matía, en el barrio de El Antiguo, ellos llevan nada más y nada menos que 37 y 20 años respectivamente haciendo mejillones rellenos y son, sin ningún género de dudas, los grandes maestros de la ciudad en estas lides. “Hacerlos con mucho cariño y hacerlos muy a menudo para que sean frescos, esos son nuestros secretos”, asegura Jon, quien obviamente destaca que hay que utilizar “productos de calidad”.

La clave del éxito

Habrá en el universo gastronómico mil maneras de preparar unos ricos mejillones rellenos, pero el método que emplean en el Antzara es, sin duda, muy original y tremendamente exitoso. Mientras que en otras ‘latitudes’ se incorpora la carne del mejillón directamente a la bechamel siguiendo el mismo camino que recorreríamos al elaborar unas croquetas, lo que sorprende en este establecimiento donostiarra es la  doble capa que podemos encontrar dentro del mejillón.

“Porque somos los únicos que hacemos la bechamel y el mejillón por separado”, explican en el Bar Antzara
de la Calle Matía

La primera, en el fondo, es el resultado de pochar una serie de verduras (para gustos, los colores) junto a la carne del mejillón y de pasarlo todo por el túrmix. Esta primera capa se cubre posteriormente con otra de cremosa bechamel antes de proceder a pasarlos por harina, huevo y pan rallado y de dorarlos como mandan los cánones.

El resultado es espectacular. “Creo que nuestros mejillones se caracterizan por la suavidad de la bechamel y porque somos los únicos que hacemos la bechamel y el mejillón por separado”, apunta Jon. 




sukaldaTU por Ainara López