Jose Mari Gorrotxategi

Jose Mari Gorrotxategi rodeado de Pedro Subijana y Jose Mari Aizega [Foto: Yayo Galiana]

Un modelo de gastronomía

El confitero que habla del amor - Un homenaje a Jose Mari Gorrotxategi

Un merecido homenaje que se le hizo en el Basque Culinary Center entre los suyos

| diariovasco.com | 26/02/2015 |

Ayer en el Basque Culinary Center se le dio un más que merecido homenaje a Jose Mari Gorrotxategi, nombrándole Maestro Pastelero, uno más y todos los que se le hagan serán pocos. Pero este tuvo algo especial, fue un homenaje hecho por los suyos, en el que intervinieron amigos e hijos, fue una manera de darle las gracias por haber estado siempre ahí y por ser como es, porque afortunadamente para la gastronomía, él sigue siendo único.

Hubo un montón de palabras que le definieron, Luis Irizar dio con una frase: “Allá donde iba no pasaba desapercibido” y así es. En cualquier reunión en el que te lo encuentras verás a unos cuantos a su alrededor absortos escuchándole porque  siempre tiene algo interesante que contar y lo cuenta con pasión.

Y no puede ser de otra manera porque su vida es el mejor exponente de que si se quiere se pueden vivir varias vidas en una misma, sólo hay que tener ilusión y ganas de hacerlo. Nos recordó su hijo Rafa que fue torero, ciclista, dantzari (como recordó su hijo Iñaki que, de sorpresa le bailó un aurresku), concejal, fundador de escuelas de música, es fotógrafo premiado internacionalmente, hasta se fue 3 meses a Alemania a un curso de ingeniería cuando ya tenía 63 años,trajo al Pais Vasco los primeros productos y las primeras tiendas de dietética (siempre cuenta que el primer pedido se fue todo a la basura pero había que seguir), trajo los primeros donuts que luego le compró Panrico, ha creado un museo él solito, y, por supuesto, nunca ha dejado de ser Confitero como le gusta decir a él y que recordó a quienes le homenajeaban empeñados en decir que es pastelero, “soy confitero y así quiero que me llamen” (Jose Mari Aizega le prometió que cambiarían la inscripción). Es la definición clara de lo que es la gastronomía: un montón de ingredientes que se van juntando para hacer el plato final que es la vida de Jose Mari Gorrotxategi. Pero todo eso no se consigue si no tienes la estructura y la disciplina del pastelero (confitero). Una de la spiezas fundamentales de la cocina que va mucho más allá de un postre al final de la comida, por su manera de trabajar un confitero tiene que tener estructura y disciplina y así es como se consigue triunfar.

Sencillez, esa fue la palabra que más se oyó decir, seguramente si hubiera sido francés hubiera subido con todas las bandas, con los toisones, con medallas y galardones en una chaquetilla. Y no le hizo falta todo eso a pesar de tenerlos todos. Sencillez y pasión por buscar la excelencia “ese es el legado que nos dejan estas personas” decía Jose Mari Aizega, además del respeto por el pasado que nadie lo tiene como Jose Mari Gorrotxategi con libros y un museo que lo atestiguan.

Nos dejó durante el homenaje dos lecciones impagables. Su manera de ver la vida que se resume en 5 etapas: Primero aprender lo que quieras aprender. En segundo lugar asimilar todo lo aprendido, luego practicar todo lo que has aprendido y has asimilado. La práctica te lleva a la cuarta etapa que es disfrutar con lo que estás haciendo y por último enseñar. Pero en su despedida añadíó unos cuantos ingredientes: “En la cocina y en la cama está todo inventado, pero con que se haga con amor, sensibilidad e imaginación el éxito está asegurado.”

Gracias Jose Mari por todo lo que has sido y has dejado entre nosotros.