Los comercios relacionados con la alimentación y la gastronomía en general, reciben estos días una avalancha de clientes que realiza sus compras para celebrar la Nochevieja y el Año Nuevo entre familiares y amigos. Son días en los que las comidas copiosas abundan y en los que en las mesas no faltan las tradicionales 12 uvas, así como el champán para brindar por los buenos propósitos, noticias e ilusiones del nuevo año. Algunos en sus casas, otros en los cotillones o restaurantes de Gipuzkoa, lo cierto es que son días para disfrutar.
Javier Sada nos cuenta en las siguientes líneas algunas de las tradiciones o anécdotas que han tenido lugar en estos días, pero en los últimos cien años. Como por ejemplo, en 1907.
Cenas y bailes de Nochevieja hace un siglo
“En ‘La Voz de Guipúzcoa’ leemos que los individuos que componían las dos Sociedades más populares y coshkeras de la ciudad, ‘Euskal Billera’ y ‘Sporti Clai’, engalanaron los balcones, iluminaron las fachadas y disfrutaron de un banquete abierto incluso a los no socios y la banda de música ‘La Unión’ amenizó la calle del Puyuelo (Fermín Calbetón) invadida por bullicioso público.
En las cenas pudieron degustarse merluzas, a 1,90 el kilo; pescadilla y besugo a 1,10; corcones a 1,50 y lubinas a dos pesetas el kilo, a pesar de que pocos barcos habían podido ir a faenar debido al mal estado de la mar, siendo muy presenciadas las operaciones de descarga de los vaporcitos que llegaron al Muelle con algo de pescado.
En el baile de Nochevieja debutó en el Real Club de Tenis la orquesta de Luis Cardenas, lo hacía la de Juan Heredero en el Hotel Príncipe de Saboya y en el baile del Monte Igueldo se anunciaban las orquestas ‘Radio’ y ‘Miramar’, registrándose también buen ambiente en los bailes del Cantábrico y de la parrilla del Trinquete”.
Las felicitaciones navideñas de Año Nuevo no se popularizaron hasta 1940
En cuanto al Año Nuevo y en lo que a las felicitaciones navideñas se refiere, Sada añade que esta tradición llega a España en 1931, “aunque no fue hasta 1940 cuando se popularizó. El presbítero don Juan Pérez Cuadrado, en las distintas publicaciones que anualmente realiza la Asociación Belenista de Gipuzkoa, cuenta que la primera empresa en imprimirlos comercialmente fue la Editorial Gustavo Gili, de Barcelona”.




