Andoni Luis Aduriz

Andoni Luis Aduriz, Arbelaitz, Subijana, Arguiñano y Berasategi [Foto: Usoz]

Para ampliar fronteras

Cooperar para competir

El cocinero Andoni Luis Aduriz afirma que si somos capaces de controlar nuestros egos y recrearnos en lo que poseemos en vez de padecer por lo que obtienen nuestros competidores, la cocina vasca seguirá ampliando fronteras

diariovasco.com | 26/09/2012 |

La competitividad es la herencia que nos han dejado la necesidad y la urgencia. Está comprobado que el más astuto come más que el torpe, el inexperto o el poco hábil. Y si no, que se lo digan a todos aquellos hosteleros que, en estos tiempos, despliegan todo tipo de maniobras para captar algún cliente más que su vecino. Resulta difícil despojarse de una habilidad asociada a la propia supervivencia. No hay más que observar cómo los niños pequeños rivalizan por el juguete más atractivo o el pedazo de pastel más grande, a pesar de las palabras aleccionadoras de sus cuidadores, que tratan de estimular su indulgencia. La gastronomía, por lo general, tampoco escapa a ese ambiente que incita a querer ocupar un lugar de privilegio: el que no presume de los productos de su tierra alardea de la magnífica cocina de su región –la mejor del mundo, en su opinión – o del potencial innovador de sus cocineros.

En la gastronomía, quien no presume de los productos de su tierra alardea de la magnífica cocina de su región, según Aduriz

Llevamos tanto tiempo dejándonos la vida en no ser los últimos que actuar de forma competitiva es ya un instinto que llevamos grabado en los genes. Incluso en los genes culturales, como evidenció el matemático canadiense Albert W. Tucker en el famoso juego "El dilema del prisionero", basado en las teorías desarrolladas por Merrill Flood y Melvin Dresher en los años cincuenta del siglo pasado, donde se muestra cómo es posible que dos individuos decidan mostrarse egoístas y no cooperar incluso a sabiendas de que la cooperación resultaría más beneficiosa para ambos.

Si bien es cierto que nuestra naturaleza nos incita a ser competitivos, también lo es que la cooperación constituye la única vía posible cuando la competencia ocasiona más perjuicios que oportunidades. Como revela el antropobiólogo Máximo Sandín, "desde la naturaleza de la información genética hasta el todavía indescifrable funcionamiento celular, desde las sofisticadas e interdependientes actividades de los procesos fisiológicos hasta la coordinación en la formación de un organismo o la complejidad de los ecosistemas, la naturaleza nos habla, fundamentalmente, de cooperación. Nos habla de sistemas biológicos de una enorme complejidad, pero sobre todo, de una gran interacción con el ambiente y una gran capacidad de respuesta, con poco de aleatorio, a las condiciones o agresiones ambientales".

Para Andoni Luis Aduriz, si somos capaces de seguir cooperando, nuestra cocina seguirá siendo un referente en el mundo

Si trasladamos esta concepción biológica al mundo corporativo podríamos afirmar que primero hay que colaborar para después rivalizar en un marco que permita el desarrollo colectivo. Por tanto, si somos capaces de controlar nuestros egos y recrearnos en lo que poseemos en vez de padecer por lo que obtienen nuestros competidores, la cocina vasca seguirá creciendo y ampliando fronteras. Siempre he pensado que, pese a lo que se puede llegar a creer, el escenario más adverso para la alta cocina es el dominado por la ignorancia y no el sometido a la exigencia, tanto en el orden profesional como personal. Si somos capaces de seguir cooperando, y esto incluye reconocer los méritos y valías del contrario, nuestra cocina seguirá siendo un referente en el mundo. Después ya competiremos.




sukaldaTU por Ainara López