Cómo quitar amargor berenjena

Existen algunas dudas sobre cómo podemos quitar el amargor de la berenjena [Foto: diariovasco.com]

Trucos

Cómo quitar el amargor de las berenjenas fácilmente

Quitar el amargor de las berenjenas puede resultar sencillo gracias a tres trucos que no te quitarán más de media hora

diariovasco.com | 21/02/2018 |

¿Cómo puedo quitar el amargor de las berenjenas? Seguro que es una pregunta que les ha venido a la cabeza a muchos aficionados a la cocina después de su primer contacto con ellas. Y es que ya sean solas, fritas, rebozadas, a la plancha o como acompañamiento, su amargor puede llegar a resultar desagradable.

Quitar el amargor de las berenjenas puede provocar que alguien que las aborrece acabe disfrutando de ellas

Ese toque amargo de esta hortaliza se encuentra en su pulpa, motivo por el que no importa si está cruda o ha sido cocinada, siempre está ahí. Da igual que se hagan al horno o se frían en aceite, ese amargor que contiene su jugo aparece cuando se parten o pelan, cuando entran en contacto con el aire.

Su pulpa tiene un doble componente: contiene los antioxidantes, responsables de sus cualidades y beneficios, pero al entrar en contacto con el aire éstos se oxidan y también son ‘culpables’ de ese sabor amargo que puede llegar a resultar picante, sensación que se incrementa al final de su temporada.

Quitar el amargor de las berenjenas: tres trucos

Nada obliga a comerlas con ese sabor amargo. Te presentamos tres trucos que no te llevarán más de media hora y harán que consigas quitárselo de forma sencilla. No tienes que repetir los tres, sino escoger el que más cómodo te resulte.

Uno de los más utilizados es añadir sal fina. Se cortan en láminas y se colocan sobre un escurridor, formando una capa. Se añade una capa de sal fina abundante, se coloca otra capa de hortalizas encima y se vuelve a cubrir con sal. Así sucesivamente, hasta acabar con las berenjenas. 15 ó 30 minutos después habrán escurrido su jugo. Sólo faltará aclararlas con agua fría para eliminar el exceso de sal.

Otra fórmula tradicional e igualmente efectiva es dejarlas en remojo con agua, leche y sal. Se cortan al gusto, en láminas o en trozos alargados, se colocan en un cuenco y se cubren con agua y leche, añadiendo una abundante cantidad de sal, preferiblemente  gorda. Se tapa el cuenco y se deja en remojo media hora, tras lo cual hay que escurrirlas y aclararlas con agua fría.

El tercer truco es igual que el anterior, pero sustituyendo la leche por harina. Se pone agua y abundante sal gorda en el cuenco con las hortalizas y se añade la harina al final. Pasada la media hora de remojo, se escurren y se aclaran con agua fría.