Chivite Las Fincas Arzak

Julián Chivite y Juan Mari y Elena Arzak, probando el Chivite Las Fincas [Foto: diariovasco.com]

Enología

Chivite y Arzak, una alianza con inmejorables resultados

Chivite Las Fincas 2015 es un rosado que desborda talento. Concebido como un homenaje a la familia Arzak, es el primer vino del Grupo Chivite que se acoge a la Indicación Geográfica Protegida Vino de la Tierra 3 Riberas

diariovasco.com | 06/06/2016 |

El rosado Chivite Las Fincas 2015 se ha concebido como un homenaje a la familia Arzak que ha tenido como resultado un ‘rosé’ que llega al mercado con un atractivo y característico rosa pálido y una botella muy singular. Es la segunda cosecha de Chivite Las Fincas, cuya primera añada se agotó en menos de tres meses.

Chivite Las Fincas 2015 es una edición limitada con un sabor suave e intenso aroma

Criado durante cuatro meses sobre sus propias lías, Chivite Las Fincas presenta su característico color rosa pálido y un aroma intenso, muy frutal, con final a pétalos de rosa. En el paladar es suave y agradable, equilibrado y untuoso, muy persistente y con notas de cereza en el retrogusto.

De esta segunda añada se han elaborado 60.000 botellas de 75 cl. y  una edición limitada de 800 magnum. El primer formato tiene un P.V.P. de 9,90€, mientras que el de la botella magnum es de 30€. Es el primer vino del Grupo Chivite que se acoge a la Indicación Geográfica Protegida Vino de la Tierra 3 Riberas.

Una tipicidad muy personal

Chivite Las Fincas es un vino único que procede de la selección de fincas de Legardeta. La Finca de Legardeta es una de las zonas para el cultivo de la vid más septentrionales en la Península Ibérica por lo que presenta una tipicidad muy personal en lo climático, geográfico y lo edáfico, siendo un enclave personal y único para el desarrollo de la vid, con un potencial extraordinario. Es un verdadero “terroir”. Y ahí es donde se cultivan las variedades Tempranillo y Garnacha con que se elabora este nuevo rosado.

La idea de crear este nuevo rosado surge de la relación entre las familias Chivite y Arzak, que comenzó hace muchos años, y de las tertulias y los momentos que han pasado en torno a una buena mesa y un buen vino.

Así, de las conversaciones, encuentros y desencuentros nació la idea de hacer un vino, mano a mano, que sirviera al mismo al tiempo como homenaje al saber hacer de una saga, los Arzak.