Bollo suizo

El origen del bollo suizo no está junto a Los Alpes, sino en Madrid. [Foto: diariovasco.com]

Repostería

Bollos suizos, muy fáciles de elaborar

Los bollos suizos, originariamente llamados bollos de leche, son dulces elaborados a partir de masa brioche con un gran rasgo característico que los diferencia del resto de bollos: una ranura en la parte superior rellena con azúcar en polvo y cristalizado

diariovasco.com | 21/06/2018 |

Los bollos suizos, a pesar de su nombre, no provienen de Suiza. De hecho, su origen es mucho más cercano, ya que se inventaron a mediados del siglo XIX en Madrid. El motivo por el que recibió este nombre no es otro más que el hecho de que se volvió un dulce típico del Café Suizo, un lugar típico de la época, que se encontraba en la céntrica calle de Alcalá. En la actualidad, los bollos suizos se han convertido en un producto que se puede encontrar en panadería de todo el Estado.

Los bollos suizos son excelentes para meriendas o desayunos

Estos bollos son muy fáciles de elaborar, ya que no dejan de ser una masa horneada a la que se le añade azúcar. Los ingredientes necesarios para preparar esta delicia son los típicos necesarios para elaborar cualquier pan o bollo: harina, leche, huevos, sal, levadura (para evitar que el bollo quede apelmazado), mantequilla y, por supuesto, el azúcar.

El proceso para conseguir una masa no tiene ningún secreto. Al comienzo, se agregan todos los ingredientes excepto la mantequilla, que no se añadirá hasta que ya la mezcla haya cogido forma de masa. Una vez se amase todo el conjunto con la mantequilla es necesario dejarla reposar hasta que doble el volumen.

Cuando el tamaño haya aumentado, se prosigue a cortar la masa en pequeños trozos para lograr la forma de bola de los suizos. Los últimos pasos que hay que llevar a cabo antes de meterlos al horno son pintar los futuros bollos con huevo batido (dos veces, dejando diez minutos entre cada “mano de pintura”) y, tras un periodo de reposo, que finalizará cuando la masa vuelva a engordar,  se realizarán los clásicos cortes que distinguen estos bollos y se rellenarán de azúcar.

Bollos suizos, también congelados

Una de las grandes ventajas que tienen estos bollos es que pueden guardarse para comerlos otro día sin estropearse. Una vez que los bollos estén fríos pueden guardarse, de forma individual, en el congelador para otra ocasión. El truco consiste en envolver cada bollo en plástico y guardarlos con cuidado en el congelador, procurando no colocar ningún peso sobre éstos, para evitar que se aplasten.

El día que se antojen unos bollos suizos solamente habrá que abrir la nevera y dejar que se descongelen. Para llevar a cabo este proceso, lo único que hay que hacer es envolver el bollo en un paño, habiéndole retirado el plástico antes, y dejarlo a temperatura ambiente.