Las angulas eran en la época de nuestros abuelos comida de pobres, pero hoy en día sólo a los bolsillos más pudientes les alcanza para saborearlas por Navidad. Hemos preguntado en dos pescaderías de la capital guipuzcoana y, al parecer, este año el kilo de angulas del país se cotiza por encima de los mil euros, sin llegar a los 1.200 euros que se pagaron hace tres o cuatro años y ligeramente por encima de los 900 que se abonaron hace doce meses por estas mismas fechas.
Iñaki Arbide, propietario de la Pescadería Conde del mercado de La Brecha, asegura que en su establecimiento sólo venden “angula de nuestro ríos” porque “es más gordita” que otras, aunque admite que también “es escasa”. Y añade que los consumidores de angulas son “gente que las conoce”. En su pescadería se han solido vender entre 20 o 25 kilos por Navidad, aunque “este año se está notando la crisis”, según confiesa. Y es que la angula es producto de lujo y se cotiza el kilo a “entre 1.050 y 1.100 euros”.
«Si seguimos con este tiempo no sé lo que puede pasar con el precio de las angulas», aseguran
También pueden encontrarse angulas de la mejor calidad en la Pescadería Coro Sotero del mercado de San Martín, también en Donostia. Iván Burgaña considera que “el precio de las angulas ha subido. De los 900 euros del año pasado hemos pasado a los 1.000 euros el kilo. La previsión es que no baje y confío en que no suba más, pero no sé lo que puede pasar si seguimos con este tiempo”, apunta Iván a la vez que admite que “este año se está cogiendo muy poco”.
Los tiempos, desde luego, han cambiado. “Se vende, pero ya no es como antes. Son contados los que las compran. Generalmente suelen ser clientes que llevan años comprándolas y los restaurantes”, apunta Iván. Las angulas en su opinión, se siguen cocinando al estilo tradicional, aunque “cada vez se preparan más en ensaladas”.
Caras por la escasez
Otra cuestión es saber por qué las angulas son tan caras. “Esto es como todo. No hay mucho producto, pero gusta en muchos lugares. Hay que pensar que no sólo se consume en San Sebastián y que este producto se envía a Madrid, a Barcelona y a toda España. Es como todo. Si tenemos cuatro kilos y lo están demandando por todas partes, pues el precio sube. Y al final, el que más paga es el que se lo lleva”, indica.
Atrás han quedado los tiempos en los que cualquiera podía darse un atracón de angulas: “Era comida de pobres porque sólo se consumía aquí. El día de San Sebastián no faltaban las angulas en ninguna sociedad gastronómica de la ciudad y en todas las casas. Era un producto que pese a ser un poco más caro que lo demás, se consumía mucho porque es fácil de hacer y llena bastante. Pero claro, en cuanto lo ha conocido todo el mundo, la demanda se ha disparado y los precios también”.




