El equipo de Asador San Martín

Naroa Villagrand, de pie la segunda por la derecha, junto al resto del equipo [Foto: diariovasco.com]

La cara amable

«Es muy importante recibir al cliente con una sonrisa»

Naroa Villagrand, jefa de sala del Asador San Martín de Orio, vio premiada su labor con el Premio Más Gastronomía Jóvenes Valores a la atención en sala

diariovasco.com | 10/06/2014 |

Son muchas las virtudes que se pueden mencionar del Asador San Martín de Orio: su inigualable ubicación, su tradicional cocina siempre sorprendente, un género siempre de primera calidad… Y, sin duda, su atención en sala. Así lo han pensado también en los Premios Más Gastronomía, que premian la labor de Naroa Villagrand como jefa de sala de este asador.

"Doy mucha importancia al asesoramiento. En algunos restaurantes suele faltar información"

Naroa (Donostia, 1981) cree que la razón de ser de este reconocimiento es “la buena fama que tenemos en la atención al cliente, algo a lo que damos mucha prioridad”. Villagrán considera que “es uno de los aspectos que más cuidamos. Tengo claro, por ejemplo, que la primera impresión es lo que cuenta y por ello es muy importante recibir al cliente con una sonrisa, algo que dice mucho de un restaurante y de quien trabaja en él”. La jefa de sala del Asador San Martín tiene claro que “no se trata de ser simpática, sino cercana, para que el cliente se pueda sentir cómodo. Yo también doy mucha importancia a la labor de asesoramiento al cliente en vinos y platos y en explicarle, por ejemplo, el tamaño y peso de los pescados para que luego no haya malentendidos en la factura. Creo que en muchos restaurantes suele faltar información y luego el cliente no se lleva un buen recuerdo”.

Otro detalle que siempre gusta al cliente es el hecho de poder elegir la ubicación en el comedor: “Es un espacio muy polivalente y, si se reserva con tiempo, se puede comer con las mejores vistas. Por eso para nosotros siempre es un servicio diferente, porque invertimos nuestro esfuerzo en llevar un orden de reservas, en saber dónde les gustaría comer, en mover el mobiliario continuamente… Porque entendemos que es justo que alguien que llama para reservar una mesa con antelación pueda tener el sitio que prefiera”, explica Villagrán antes de añadir que “la labor del equipo de la sala es muy importante, al igual que la del equipo de cocina. Una mesa bien montada, con una buena cubertería, unas flores, una música agradable en el comedor y, claro, unos platos de calidad, forman un todo que motiva al cliente para que quiera volver pronto”.

Cuestión de sentido común

¿Se aprende a ser una jefa de cocina? ¿Dónde están los límites en la cercanía con el cliente? La respuesta a la primera pregunta sería afirmativa y a la segunda sería para Naroa Villagrand “el sentido común”. La jefa de sala del Asador San Martín empezó hace más de quince años en ese mismo restaurante “con los aitas. Muchos de los que hoy son mis compañeros me enseñaron a mí, como una camarera que lleva 16 años con nosotros y de la que yo aprendí muchas cosas. Además, trabajé en otros sitios y estudié la carrera de Turismo, lo que me sirvió de mucho. Pero, pese a todo, creo que la mejor formación es el día a día y guiarnos por una máxima: Hacer lo que nos gusta que nos hagan, tratar como nos gustaría que nos tratasen. Simplemente eso”.

"Los comentarios en internet crean unas expectativas muy altas que hay que cuplir"

Por ello, en el trato con el cliente no hay una norma cómo hay que ser de cercano a él. En estos casos, Naroa se guía por el sentido común: “No existe una norma, sino el sentido común. Hace poco, el dueño y cocinero se sentó a mi lado durante el servicio... Está bien hablar, pero no interrumpir. Hay clientes que han ido a estar con su familia o hablar de trabajo y no quieren extenderse con el servicio”. Otros, sin embargo, dan más pie: “Yo no soy amiga de dar demasiada conversación a los clientes porque se suele crear una situación que puede ser incómoda. Yo no suelo comenzar las conversaciones porque creo que la gente ha ido a estar con los suyos, aunque hay gente a la que le encanta”. Villagrán también añade que “no tenemos que olvidar que debemos atender al resto de mesas. Con los clientes que son casi amigos es diferente, porque muchas veces son ellos mismos los que vienen a charlar con nosotros en la barra, por ejemplo, y allí nos pasamos un rato largo charlando”.

Cambian los tiempos

Hoy en día, cada vez es más habitual que el cliente recurra a internet para ver las opiniones sobre uno u otro restaurante antes de realizar una reserva. A esta costumbre no es ajena la propia Naroa, que es consciente de que “muchos clientes vienen al Asador San Martín por lo que leen en internet”, donde las referencias al establecimiento oriotarra son excepcionales. “Eso crea expectativas muy altas y hay que cumplirlas. Personalmente, no damos un trato especial a nuestros clientes por si luego lo cuentan en las redes sociales, pero sí considero que es muy importante que si han salido a gusto lo cuenten”.  Villagrand considera que “no hay mejor publicidad que el boca a boca, en lo que la gente cree más que en lo que es de pago. Las buenas críticas que solemos tener nos las tomamos como un reconocimiento que te halaga y te alegra. Es gratificante”.

Al servicio en la sala acompaña también una excelente labor en los fogones del equipo de cocina, algo de lo que Naroa no quiere olvidarse: “El equipo es maravilloso y lo da todo por el restaurante. No sólo siguen haciendo las cosas tan bien como siempre, sino que también innovan, poco a poco introducimos cosas más modernas y otras que no son tan típicas del asador. Sin ellos no sería posible los resultados en la sala. Es un todo y debe ser equilibrado”, concluye la donostiarra.




sukaldaTU por Ainara López