Los catadores reunidos durante la cata [Foto: Unciti]

Una uva de grandes vinos

Cata de garnachas en Akelarre - Baltasar Gracián con Kike García

Una gran bodega que lleva la garnacha aragonesa por el mundo

| diariovasco.com | 08/04/2015 |

Tener a Kike García, sumiller de Makro entre los participantes de la cata de garnachas en Akelarre fue todo un honor. La persona que más vinos recomienda a los hosteleros guipuzcoanos, el que mejor conoce sus gustos. El caso de Kike es curioso porque fue cocinero antes que fraile y tuvo un bar donde probamos juntos el primer Baltasar Gracián hace ya muchos años y nos cautivó el vino, fue un flechazo. Por eso resultó fácil habalr de Baltasar Gracián con él.

Bodegas San Alejandro en una gran bodega con muchas posibilidades que con el tiempo ha sabido estar a la altura del mercado y de sus grandes vinos. Nos sorprendieron para esta ocasión con tres vinos, Clos de Baltasar, el que se conoce como Viñas Viejas, Clos de Baltasar crianza y el más joven de la cata Baltasar Gracián Tinto.

Clos de Baltasar estuvo a la altura que se le presupone después de haber sido premiado como una de las mejores garnachas tintas del mundo. Como dice Kike a lo largo del vídeo, lo recordamos y mantiene el nivel que siempre tuvo. Es un vino que se debería estudiar en las escuelas de enología: Así es como se debe hacer un gran vino de garnacha, desde la nariz tan limpia y franca, hay mucha cereza fina, elegante y en primavera ese aroma te despierta los sentidos. Y en boca es un vino sedoso al mismo tiempo que goloso, de esos que no quieres dejar nunca.

El joven Baltasar Gracián si que nos dejó sorprendidos. Dicen que tal como se hace el vino joven sabrás luego cómo serán los vinos con más crianza. En San Alejandro no hacen este vino para salir del paso, como demostración le han dado mejor presencia a la etiqueta, es un vino a la altura de toda la gama, es lozano, muy intenso en nariz, se nota que la uva se recoge en el mejor momento y el trabajo en bodega se hace para domar un vino que no quieren que sea una juventud desbocada sino un vino que resulte divertido, amable y muy fresco. Y lo han conseguido.

Eso es lo que Kike García quiere que se sepa sobre estos vinos de San Alejandro.